31 ago 2011

Yo que pensaba que no podía existir algo más complicado que las matemáticas y ahora me enfrento con una de las ecuaciones más difíciles de la vida. Siempre me dijeron que 1+1 es igual a dos, pero el estudio del amor me ha mostrado que tantos años de escuela no sirvieron de nada porque en la vida real el resultado es otro.
Continúo escribiendo, sumando y restando, dividiendo y multiplicado, parece que finjo saber resolver el problema frente al maestro que me observa, sin embargo no sé cómo empezarlo.
Así es el amor inicia con una simple suma de dos dígitos y después se convierte en una ecuación indescifrable que puede volverse infinita.

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